lunes, 23 de mayo de 2016

Emisión en directo de Pablo Emilio Giron Tobar



Y SABEMOS QUE A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LES AYUDAN A BIEN, ESTO ES, A LOS QUE CONFORME A SUS PROPÓSITOS SON LLAMADOS.

Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias.
Salmo 34:6
(Jesús dijo:) La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.
Juan 14:27
¡Oh, Dios! ¿Dónde puedo encontrarte?
Testimonio
«¡Oh, Dios! Creo que existes, pero, ¿dónde puedo encontrarte? Odio la religión, pero quiero encontrarte. ¡Haz que me encuentre con personas que te conozcan!».
Algún tiempo después de esta oración, recibí una invitación a una reunión cristiana. Estaba interesada, pero dudaba en ir, pues tenía miedo de encontrarme en un callejón sin salida. Sin embargo, al final fui. Un hombre se levantó y leyó unos pasajes del evangelio. No tenía nada extraordinario y hablaba pausadamente, pero su mensaje me habló directamente al corazón. ¡Era tan claro! Comprendí que era la respuesta de Dios a mi oración.
Volví regularmente a esas reuniones. Allí me sentía bien, como si estuviese protegida. No había ninguna presión, sino más bien como una puerta abierta hacia una esperanza presente, accesible. Simplemente se leía la Biblia; ella hablaba de nuestros corazones, mentirosos, arrogantes, celosos, llenos de odio e incapaces de perdonar. ¡Y precisamente así era el mío! Empezaba a comprender que únicamente Dios, manifestado en Jesucristo, podía producir el bien, y que solo la muerte de Jesús en la cruz podía perdonar el mal que había en mi corazón.
Los días siguientes leí mucho la Biblia. La Palabra de Dios penetraba en mí y me hacía entrever una nueva vida.
Una noche me encontré con dos amigos para orar. Aunque lloré mucho, ¡la paz que tanto buscaba estaba realmente ahí! Esto sucedió hace más de 22 años, y esta paz interior nunca me ha dejado.
Monique
Levítico 5 - Romanos 2 - Salmo 62:9-12 - Proverbios 16:1-2